GRAN GRATITUD

      Dicen que lo que agradecemos se multiplica por miles. Por eso la oración esenia de la gratitud en este post es para que todas las bendiciones que os deseamos se multipliquen por miles.

ORACIÓN ESENIA DE LA GRAN GRATITUD
Una de las claves del respeto, y por consiguiente de la alegría interna y la iluminación, es aprender a ser agradecido y a dar las gracias con gratitud y con una adecuada comprensión. Ciertamente me dirán que algunas veces no hay por qué dar las gracias, y que eso cultiva una actitud inocente, pasiva y débil. En verdad, la gratitud es todo excepto debilidad. Abre la puerta a una ciencia y conocimiento superiores. Un acto emanado de la gratitud es siempre beneficioso y bello. No saber dar las gracias no significa fortaleza en lo absoluto, sino debilidad. Una persona prisionera de su descontento cae en estados mentales negativos que le roban su fuerza y su energía.

La expresión “gracias” no es una mera frase educada y convencional. Es, por sobre todo, una frase mágica, un encantamiento sagrado, un poderoso mantram trasmitido a todas las personas por los grandes maestros espirituales y sus discípulos más iluminados. Sí, muchas costumbres de la vida que practicamos en forma inconsciente fueron originalmente instituidas por seres de luz que deseaban ayudar a la humanidad. La expresión “gracias” tiene el poder de abrir la conciencia y despertar a la verdadera riqueza. Aquellos que saben dar las gracias cuando caen en las pruebas, demuestran su valor interno y su conexión con una conciencia superior. Un agradecimiento tal debe provenir de una clara conciencia y de un perfecto conocimiento de las leyes de la vida. Entonces posee el poder alquímico para transformar las situaciones y los estados mentales.

Cuando se dice de la forma correcta, el agradecimiento tiene la virtud de purificar el alma terrenal y las relaciones entre los seres. Dar las gracias a alguien es purificar la atmósfera entre tú y esa otra persona. Algunas veces incluso puede sanar relaciones karmáticas y situaciones difíciles. “Gracias” ejerce un poder liberador; permite el desapego, el abandono (o la aceptación de las cosas), y facilita el perdón. Puede convertirse en una verdadera bendición para uno mismo y para otros; puede ser una muralla de defensa contra las fuerzas de la oscuridad que con frecuencia tratan de interferir en nuestras vidas para perturbar furtivamente, complicarlo o destruirlo todo. Por medio de la gratitud, también se puede crear una firme base –una sobre la cual se pueda construir una vida útil, armoniosa, rica y consciente–, en el aspecto psicológico de la vida.

Las virtudes de la gratitud son demasiado numerosas para describirlas; lo más sencillo es conocerlas por experiencia propia, poniendo en práctica la gratitud. Sin duda que necesitaremos una nueva percepción del mundo mucho más espiritual y sutil. Es en el mundo invisible donde el agradecimiento adquiere todas sus dimensiones. Por supuesto, si vivimos sin espiritualidad, sin conciencia, si damos la espalda al mundo invisible, admito entonces que dar las gracias pueda convertirse en una debilidad: para un ignorante, el agradecimiento es la muerte. Pero creo que nosotros aún no llegamos a esto.

Para quienes están conscientes de su espiritualidad y, por tanto, de la parte más sutil de su ser y de la vida, agradecer es incrementar la intensidad de la vida. El descontento estrecha la vida, mientras que la gratitud la expande, la aumenta, incrementa la alegría, y abre las puertas del infinito, del amor. Aquellos que reciben amor con gratitud lo reciben doblemente, mientras que quienes están descontentos lo pierden. La gratitud es el arte de saborear la vida con agrado; es también una aceptación inteligente y trabajo sobre uno mismo. El niño pequeño que recibe muchos cuidados no puede tener recogijo, mientras crea merecerlo todo. Vivir una mentira es sentenciarse uno mismo a infortunios y a desilusión.

Estoy convencido de que la alegría depende de nuestra actitud en la vida. Si tu agradecimiento contiene todo lo que es del cielo, entonces se convierte en una fabulosa oración y en un regalo de amor. Quien pronuncia las “gracias” de esta manera, comprende que nada en esta tierra le pertenece, y que todo es un regalo de los seres superiores que velan por él. Ni siquiera su cuerpo, sus pensamientos o sus deseos le pertenecen. Dar las gracias por todas estas bendiciones es estar en camino de adquirirlas verdaderamente, y de hacer algo positivo con ellas. Cuando el agradecimiento se transforma en una oración, adquiere el poder de triunfar sobre las fuerzas oscuras y los estados mentales negativos que envenenan la vida.

Cada vez más y más, el mundo se asemeja a una selva infestada de insectos y animales extraños, hasta el punto de encontrarse uno en situaciones donde los estados mentales oscuros invaden la conciencia y la sensibilidad como una nube de mosquitos, en forma cada vez más frecuente. Ya no sabemos cómo escapar a esos estados destructivos. El gran agradecimiento “aquel que conoce el sendero hacia el mundo superior invisible” puede liberarnos. Repito lo que digo, porque para mí el agradecimiento que se eleva al cielo con respeto y gratitud es la oración más hermosa. Ahora, es la oración más eficaz para sacar a los seres humanos del control de las fuerzas oscuras y los estados mentales negativos. La palabra “gratitud” también significa renacer a uno mismo.

Finalmente debemos comprender que hemos permitido una forma de vida artificial que incrementa el desarrollo de la negatividad. Por eso, tanto en el futuro como en el presente, las técnicas de alquimia interna serán cada vez más indispensables. Sin ellas, será imposible luchar para mantener la propia dignidad, el tesoro del alma, la belleza interior. Debemos reinventar una nueva forma de vivir en la tierra para poder recobrar las fuerzas del alma que abren las puertas del cielo y de la iluminación. Esta es una necesidad para el futuro.

Cuando los seres humanos llevan el cielo y la tierra dentro de sí mismos, no hay fuerzas negativas que puedan penetrar en ellos. Entiéndanme bien: para mí el descontento es una fuerza negativa. Claro que hay un tipo de descontento que es beneficioso, porque permite ponernos a trabajar aún más para alcanzar la perfección, pero este descontento es mesurado y controlado, es una herramienta de la creatividad. No estoy refiriéndome a éste, sino al que invade el alma y lleva al servilismo, cerrando las puertas a la inteligencia superior.

“Gracias” es una palabra que une al cielo y la tierra. Cuando el agradecimiento es sincero y está lleno de fuerza vital, tiene el poder de tocar y despertar ese centro íntimo que radica en el estómago y que los japoneses denominan el “hara”. La verdadera fuerza proviene del profundo agradecimiento que toca el centro del ser uniendo cielo y tierra. Quien sabe cómo agradecer a la tierra, halla el fundamento de la vida psicológica. La tierra limpia, purifica y sana muchos problemas psicológicos, e incluso enfermedades físicas, porque ambos están estrechamente relacionados.

Quien sabe cómo agradecer a la inteligencia de los cielos halla dirección en su meta en la vida. Es una luz que ilumina con verdadero conocimiento. Todo lo que necesitamos hacer es ponernos a trabajar. Muchas cosas en nuestra vida dependen de la forma en que dirigimos nuestras energías. La inteligencia no radica en digerir las cosas como una cotorra, sino en la capacidad de comprender el significado positivo de la vida y caminar en esta dirección por nuestro bien, por el de los demás, y por el mundo. Todos en la tierra deben ofrecer sincero y cálido agradecimiento a todos los seres — no al pequeño ser artificial en ellos, sino al Innombrable, omnipresente. La aceptación de lo divino, sublime, infinito, inmortal, a través de todos los seres humanos y a través del Todo es la perfección del agradecimiento.

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Antiguo Ejercicio Esenio de Purificación y Salud

Ponte de pie en medio de la naturaleza viviente, entre el cielo y la tierra.

Siente la tierra bajo tus pies; siente como la tierra te carga y te sostiene.

Siente el cielo infinito sobre ti; te inspira, te mejora, te eleva.

En el cielo, piensa en el origen de tu espíritu y de tu inteligencia.

En el cielo, piensa en el origen de tu alma eterna, de la más elevada conciencia universal.

En la tierra, piensa en el origen de tu alma terrestre, en tu conciencia individual.

Siéntete como una unión viviente entre las fuerzas del cielo y de la tierra, del infinito y de lo que está en desarrollo.

Arrodíllate en la tierra, y con tu mano derecha cava un pequeño hoyo en la tierra.

Coloca las dos manos juntas sobre tu pecho (el corazón místico), en señal de oración y de unión interna con el cielo y la tierra dentro de ti.

En esta postura sagrada, permite que una hermosa luz, la fuerza, la presencia del cielo, fluya a través de ti: el omnipresente Padre de todos los seres vivientes. Imagina una luz diamantina, transparente como el agua pura.

Inclínate con amor sobre la Madre Tierra, y coloca tus manos alrededor del pequeño hoyo. Inclínate sobre la tierra y coloca tu boca entre tus manos.

Ofrécele con tus palabras a la tierra el agradecimiento del cielo a la Madre Tierra; ofrécele también el agradecimiento de tu corazón y, a través de ello, del corazón de la humanidad.
Pronuncia las palabras:

“Madre Tierra, yo te ofrezco mi agradecimiento con todo mi corazón, y a través de él del corazón de todos los hombres y las mujeres. Que todos los seres que llevas en tu seno protejan, nutran y bendigan todo lo que crece.” Acuéstate después sobre la tierra y abandónate sobre ella. Que tu cuerpo y tu alma nacidos de ella sean uno con la Madre Tierra y su oculto esplendor.

Piensa y di:

“Madre Tierra, elimina todas mis enfermedades y mis faltas según tu voluntad, para que pueda recibir la bendición del espíritu divino y trasmitirla a todos los seres vivientes, según tu voluntad”.

Manténte en comunión, en silencio, mientras dejas que la tierra te purifique completamente. Pónte nuevamente de rodillas y coloca tus manos frente a la rosa solar del corazón. Piensa en tu espíritu, siente tu alma, y di con tu fuerza vital:

“Con amor y gratitud,te ofrezco mi amoroso agradecimiento lleno de luz.

A la Madre Tierra, gracias;al agua de la vida, gracias; al precioso aire, gracias;
al fuego sagrado, gracias; a los minerales, gracias;a las plantas, gracias;
a los animales, gracias; a la humanidad que camina por el sendero de la evolución, gracias;
a todos los ángeles, gracias; a la inteligencia cósmica que creó mi pensamiento, gracias;
al océano de amor que creó mi sensibilidad, gracias;
a la vida universal que impregnó mi futuro con la semilla de la individualidad, gracias;
a todos los seres del mundo, doy las gracias en Él, la única Fuente que unifica a todos los seres en su origen y propósito”.

Cruza los brazos sobre tu pecho, inclina ligeramente tu cabeza, y pronuncia la palabra de cierre: “Amen”.

Entonces, rellena de nuevo el agujero que cavaste para hablar con la Madre del mundo.

Por medio de la práctica de estos ejercicios, que son totalmente compatibles con nuestra vida contemporánea, notarás que recibes una fuerza de balance y armonía que te permite estar más equilibrado y ser tú mismo en la vida. La técnica de la gratitud permite que uno desarrolle una mayor sensibilidad hacia el mundo superior. No es un sentimentalismo poco saludable, sino un despertar que proviene de una mayor lucidez, más fortaleza, más bondad. Nuestra vida es nuestra vida. Somos nosotros quienes tenemos que vivirla, nadie más. Pero es obvio que para vivir la vida de una forma armoniosa, necesitamos fortaleza y lucidez. La técnica de la gratitud nos permite obtener esto, y aún más.

Uno generalmente siente temor de la sensibilidad, porque piensa que mientras más sensible sea una persona, más infeliz y enferma estará. Por supuesto que si el agradecimiento no se expresa de la forma correcta puede enfermar, porque las energías no están dirigidas hacia el espíritu del cielo, sino que permanecen inconscientes y en forma demasiado personal. Quien piensa que él o ella es el centro del mundo, cuando da las gracias solamente expresa una frase muerta educada y convencional, para esconder el verdadero ser que él o ella es, por la pura apariencia.

El verdadero agradecimiento abre la percepción de la belleza, de la sabiduría, de la grandeza y del amor. Si un ser humano ya no percibe la realidad de mundo superior omnipresente, está perdido. Es solo cuestión de tiempo que la caída sea inevitable. Sólo el cultivar correctamente una mayor sensibilidad pueden llevar a la humanidad hacia una verdadera evolución de luz y armonía, y permitirle superar todas las pruebas y las tentaciones.

Una fuente de bienestar y de gran beneficio para la vida es ofrecerse a sí mismo unos momentos de soledad en los que se pueda cultivar la armonía y el bien original en calma y en silencio, y cuando pueda pronunciarse la mágica frase del gran agradecimiento. Luego podemos compartir esto con otros a través de simples actos, de palabras amistosas, de cálidas sonrisas llenas de luz que provienen de un mundo donde lo humano reina.

HISTORIAS DE SUMER

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    Según los textos sumerios: Antes, en los días antiguos, Alalu era rey del Cielo; Él, Alalu, estaba sentado en el trono. El poderoso Anu, el primero entre los dioses, de pie ante él, se inclinaba ante sus pies, y ponía la copa en su mano. Durante un total de nueve períodos, Alalu fue rey en el Cielo. En el noveno período, Anu le dio batalla a Alalu. Alalu fue derrotado, huyó ante Anu. Descendió a la oscura Tierra. Abajo, a la oscura Tierra fue;  en el trono se sentó Anu.  Así pues, la epopeya atribuye a la usurpación del trono, la llegada de un «rey del Cielo» a la Tierra. Un dios llamado Alalu  fue obligado a abandonar su trono (en algún lugar de los cielos), y a huir para salvar su vida, «descendió a la oscura Tierra». Pero ése no fue el final. El texto sigue relatando cómo Anu, a su vez, fue destronado nuevamente por Alalu en la tierra (medio hermano de Anu, según algunas interpretaciones)

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Durante un total de nueve períodos, Anu fue rey en el Cielo; En el noveno período, Anu tuvo que hacer batalla con Alalu. Anu consiguió soltarse de Alalu y huyó. Huyó Anu, elevándose hacia el cielo. Alalu salió tras él, y lo agarró por los pies; tiró de él hacia abajo desde los cielos.

Le mordió los genitales, y la «Virilidad» de Anu, al combinarse con las tripas de Alalu, se fundió como el bronce. Según este antiguo relato, la batalla no terminó con una victoria total.

Aunque castrado, Anu se las arreglo para huir hasta su Morada Celeste, desterrando a Alalu de la Tierra.

¿Quiénes fueron esos Dioses del Cielo y de la Tierra?

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Seres divinos y sin embargo, muy humanos, encabezados siempre por un panteón o círculo interno de doce deidades.

No hay duda de que las «palabras de antaño»,

Que durante miles de años constituyeron la lengua de las enseñanzas superiores y las escrituras religiosas, era la lengua de Sumer.

Tampoco hay duda de que los «dioses de antaño» eran los dioses de Sumer; en ninguna parte se han encontrado registros, relatos, genealogías e historias de dioses más antiguos que los de Sumer

Los sumerios estaban encabezados por un panteón de Grandes Dioses, gobernados por una Asamblea de Deidades, y estaban relacionados entre ellos.

En el momento en que se excluye a sobrinas, sobrinos, nietos y demás, emerge un grupo de deidades mucho más pequeño y coherente donde cada uno juega un papel, con determinados poderes y responsabilidades.

Los sumerios creían que había dioses que eran «de los cielos». Los textos que hablan de los tiempos de «antes de que las cosas fueran creadas»

Citan a algunos de estos dioses celestiales, como Apsu, Tiamat, Anshar, Kishar.

Entre los dos grupos estaban los Dioses del Cielo y de la Tierra, los llamados «dioses antiguos».

Éstos eran los «dioses de antaño» de los relatos épicos, y, según las creencias sumerias, habían bajado a la Tierra desde los cielos.

No eran simples deidades locales.

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Eran dioses nacionales -o, mejor aún, dioses internacionales.

Algunos de ellos estaban presentes y activos en la Tierra, aun antes de que hubiera Hombres en ella. De hecho, se estimaba que la existencia del Hombre había sido el resultado de una deliberada empresa creadora por parte de estos dioses.

Eran poderosos, capaces de hazañas que estaban más allá de las capacidades o de la comprensión de los mortales.

Sin embargo, estos dioses no sólo tenían aspecto humano, sino que, también, comían y bebían como ellos, y exhibían todo tipo de emociones humanas, desde el amor y el odio hasta la lealtad y la infidelidad. Aunque los papeles y la posición jerárquica de algunos de los principales dioses pudieron cambiar con los milenios, algunos de ellos nunca perdieron su encumbrada posición y su veneración nacional e internacional.

A medida que observemos más de cerca este grupo central, veremos emerger una dinastía de dioses, una familia divina, estrechamente relacionados entre ellos y, sin embargo, amargamente divididos.

A la cabeza de esta familia de Dioses del Cielo y de la Tierra estaba AN (o Anu en los textos Babilonios/asirios).

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Él era el Gran Padre de los Dioses, el Rey de los Dioses.

Su reino era la inmensidad de los cielos, y su símbolo era una estrella.

La morada de Anu, y la sede de su Realeza, estaba en los cielos.

Ahí era adonde iban los otros Dioses del Cielo y de la Tierra cuando necesitaban consejos o favores personales, o donde se reunían en asamblea para limar disputas entre ellos mismos o para tomar decisiones importantes.

Numerosos textos describen el palacio de Anu (cuyos pórticos estaban custodiados por un dios del Árbol de la Verdad y un dios del Árbol de la Vida), así como su trono, el modo en que los demás dioses se aproximaban a él y cómo se sentaban en su presencia. Los textos sumerios también recogieron casos en que incluso a los mortales se les permitió subir a la morada de Anu, la mayoría de las veces con el objeto de escapar a la mortalidad.

Uno de estos relatos es el de Adapa («modelo de Hombre»). Fue tan perfecto y tan leal al dios Ea, que le había creado, que Ea lo dispuso todo para que fuera llevado hasta Anu.

Es en ese momento cuando Ea le describió a Adapa lo que se debía esperar .Adapa, vas a ir ante Anu, el Rey; tendrás que tomar el camino hacia el Cielo. Cuando hayas ascendido hasta el Cielo, y te hayas acercado al pórtico de Anu, el «Portador de Vida» y el «Cultivador de la Verdad» estarán de pie en el pórtico de Anu.

Guiado por su creador, Adapa «hasta el Cielo fue… ascendió al Cielo y se acercó al pórtico de Anu».

Pero cuando se le ofreció la posibilidad de hacerse inmortal, Adapa se negó a comer el Pan de la Vida, pensando que el enfurecido Anu le estaba ofreciendo alimentos envenenados. Así pues, se le devolvió a la Tierra como sacerdote ungido, pero todavía mortal.

La afirmación sumeria de que también los humanos podían ascender a la Morada Divina en los cielos encuentra su eco en los relatos del Antiguo Testamento sobre el ascenso a los cielos de Enoch y del profeta Elías. La segunda deidad en poder del panteón sumerio era ENLIL.  Su nombre significa «señor del espacio aéreo», prototipo y padre de los posteriores Dioses de las Tormentas que encabezaban los panteones del mundo antiguo. Era el hijo mayor de Anu, nacido en la Morada Celeste de su Padre. Pero, en algún momento de los tiempos más antiguos, descendió a la Tierra y se convirtió así en el principal Dios del Cielo y la Tierra. Cuando los dioses se reunían en asamblea en la Morada Celeste, Enlil presidía las reuniones en compañía de su padre. Cuando los dioses se reunían en asamblea en la Tierra, se encontraban en la corte de Enlil, en el recinto divino de Nippur, la ciudad dedicada a Enlil, además de ser el sitio donde se encontraba su principal templo, el E.KUR («Casa que es como una montaña»). No sólo los sumerios tenían a Enlil por supremo, sino también los dioses de Sumer.

Éstos le llamaban Soberano de Todas las Tierras, y dejaban claro que «en el Cielo – él es el Príncipe; En la Tierra – él es el Jefe». Sus «palabras (mandatos), en las alturas, hacen temblar los Cielos; abajo, hacen que la Tierra se estremezca»:

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Enlil, cuyos mandatos llegan lejos; cuya «palabra» es noble y santa; cuyas declaraciones son invariables; que decreta destinos hasta el distante futuro… Los dioses de la Tierra se inclinan gustosamente ante él; los dioses Celestiales que están en la Tierra se humillan ante él; Permanecen fielmente junto a él, según las instrucciones.  Enlil, según las creencias sumerias, llegó a la Tierra mucho antes de que la Tierra se adecuara y se civilizara. Un «Himno a Enlil, el Caritativo» narra los muchos aspectos de la sociedad y la civilización que no habrían llegado a existir de no ser por las instrucciones de Enlil para «ejecutar sus órdenes en todas partes». No se construirían ciudades, ni se fundarían poblados; no se construirían establos, ni se levantarían rediles; ni reyes serían coronados, ni sumos sacerdotes nacidos. Los textos sumerios dicen también que Enlil llegó a la Tierra antes de que las «Gentes de Cabeza Negra» -el apodo sumerio para designar a la Humanidad- fueran creados.  Durante estos tiempos previos a la Humanidad, Enlil levantó Nippur como centro particular suyo o «puesto de mando», al cual Cielo y Tierra estaban conectados a través de algún tipo de «enlace». Los textos sumerios llamaban a este enlace DUR.AN.KI («enlace cielo-tierra») y usaban el lenguaje poético para relatar las primeras acciones de Enlil en la Tierra: “Enlil, cuando señalaste los poblados divinos en la Tierra, Nippur levantaste como tu propia ciudad. La Ciudad de la Tierra, la noble, tu lugar puro cuya agua es dulce.  Fundaste el Dur-An-Ki en el centro de las cuatro esquinas del mundo”. En aquellos primeros días, cuando sólo los dioses habitaban Nippur y el Hombre aún no había sido creado, Enlil conoció a la diosa que acabaría convirtiéndose en su esposa. Según una versión, Enlil vio a su futura novia mientras se estaba bañando en el riachuelo de Nippur -desnuda. Fue un amor a primera vista, pero no necesariamente con matrimonio en mente:

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El pastor Enlil, que decreta los destinos, el del Brillante Ojo, la vio. El señor le habla a ella de relaciones sexuales; ella no está dispuesta. Enlil le habla a ella de relaciones sexuales; ella no está dispuesta: «Mi vagina es demasiado pequeña (dice ella), no sabe de la cópula; mis labios son demasiado pequeños, no saben besar.» Pero Enlil no aceptó un no por respuesta.  Le reveló a su chambelán Nushku su ardiente deseo por «la joven doncella», que se llamaba SUD («la niñera»), y que vivía con su madre en E.RESH («casa perfumada»). Nushku le sugirió un paseo en barca y le trajo una barca, Enlil persuadió a Sud para salir a navegar con él y, una vez estuvieron en la barca, la violó.

El antiguo relato cuenta entonces que, aunque Enlil era el jefe de los dioses, éstos se enfurecieron tanto por lo que había hecho que lo detuvieron y lo desterraron al Mundo Inferior. « ¡Enlil, el inmoral!», le gritaban. « ¡Vete de la ciudad!»
En esta versión, Sud, embarazada con el hijo de Enlil, siguió a éste y se casó con él. Otra versión dice que Enlil, arrepentido, buscó a la joven y envió a su chambelán para que le pidiera a su madre la mano de la hija. De un modo o de otro, Sud se convirtió en la esposa de Enlil, y éste le otorgó el título de NINLIL («señora del espacio aéreo»). Pero lo que no sabían ni él ni los dioses que le desterraron es que no fue Enlil el que sedujo a Ninlil, sino al revés.

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Lo cierto es que Ninlil se bañó desnuda en el riachuelo siguiendo las instrucciones de su , madre, con la esperanza de que Enlil, que solía pasear junto al arroyo, se percatara de la presencia de Ninlil y deseara «abrazarla y besarla». A pesar de la forma en la que se enamoraron, Ninlil fue tenida en muy alta estima a partir del momento en que Enlil le dio «la prenda de la señoría». Con una única excepción, que, según creemos, tuvo que ver con la sucesión dinástica, no se conocen más indiscreciones de Enlil.

Una tablilla de arcilla encontrada en Nippur muestra a Enlil y a Ninlil en su templo mientras se les sirven alimentos y bebida. La tablilla fue encargada por Ur-Enlil, el «Criado de Enlil». Enlil dictaba sentencias en la Asamblea de dioses para que se llevaran a efecto contra de la Humanidad; era su «viento» el que soplaba, tormentas devastadoras contra las ciudades ofensoras. Era él, el que buscaba la destrucción de la Humanidad cuando el Diluvio, pero también el que, cuando estaba en paz con el género humano, se convertía en un dios amable que concedía favores, según un texto sumerio, fue Enlil el que dio a la Humanidad el conocimiento de la agricultura, junto con el del arado y el pico. Enlil elegía también a los reyes que tenían que gobernar a la Humanidad, no como soberanos, sino como servidores del dios a los que se les confiaba la administración de las leyes divinas de justicia. Así pues, los reyes sumerios, acadios y babilonios abrían sus inscripciones de auto adoración describiendo cómo Enlil les había llamado a la Realeza.  Estas «llamadas» -promulgadas por Enlil en su propio nombre y en el de su padre, Anu- le concedían legitimidad al gobernante y delimitaban sus funciones. Incluso Hammurabi, que reconocía a Marduk como dios nacional de Babilonia, afirmó en el prefacio de su código legal que «Anu y Enlil me nombraron para promover el bienestar del pueblo… para hacer que la justicia prevalezca en la tierra». Dios del Cielo y de la Tierra,

Sumerian Cuneiform script

Primogénito de Anu, Dispensador de Realeza, Jefe Ejecutivo de la Asamblea de Dioses, Padre de Dioses y Hombres, Dador de la Agricultura, Señor del Espacio Aéreo… estos eran algunos de los atributos de Enlil que hablaban de su grandeza y sus poderes. Sus «mandatos llegaban lejos», sus «declaraciones invariables»; él «decretaba los destinos». Disponía del «enlace cielo-tierra», y desde su «impresionante ciudad de Nippur» podía «elevar los rayos que buscan el corazón de todas las tierras» – «ojos que Pueden explorar todas las tierras». Sin embargo, era tan humano como cualquier joven capaz de dejarse seducir por una belleza desnuda; sujeto a leyes morales impuestas por la comunidad de los dioses, transgresiones que se castigaban con el destierro; y ni siquiera era inmune a las quejas de los mortales. Al menos, que se sepa, consta un caso, en el que un rey sumerio de Ur, se quejó directamente a la Asamblea de los Dioses de que toda una serie de males que habían caído sobre Ur y sus gentes, podían deberse al desafortunado hecho de que «Enlil le había dado la realeza a un hombre indigno… que no era de simiente sumeria». A medida que avancemos, iremos viendo el papel fundamental que jugaba Enlil en los asuntos divinos y mortales de la Tierra, y cómo sus distintos hijos combatieron entre ellos y con otros por la sucesión divina, dando así origen, sin duda, a relatos posteriores sobre batallas entre dioses. El tercer Gran Dios de Sumer fue otro hijo de Anu; tenía dos nombres, E.A y EN.KI.  Al igual que su hermano Enlil, Ea era, también, un Dios del Cielo y de la Tierra, una deidad de origen celeste que había bajado a la Tierra. Su llegada a la Tierra está relacionada en los textos sumerios con una época en la que las aguas del Golfo Pérsico entraban en tierra firme mucho más allá de lo que vemos hoy en día, convirtiendo en pantanosa la parte sur del país. Ea (el nombre significa, literalmente, «casa-agua»), que era maestro en ingeniería, planificó y supervisó la construcción de canales, de diques en los ríos, así como el drenaje de los pantanos. Le encantaba salir a navegar por estos cursos de agua y, de modo especial, por los pantanos.  Como su nombre indica, las aguas eran su hogar. Construyó su «gran casa» en la ciudad que fundó, al filo de las tierras pantanosas, una ciudad llamada HA.A.KI («lugar de los peces-agua»), aunque también fue conocida como ERIDÚ («hogar de ir desde lejos»). Ea era «Señor de las Aguas Saladas», los mares y los océanos. Los textos sumerios hablan repetidamente de una época muy antigua en la que los tres Grandes Dioses se repartieron los reinos entre ellos. «Los mares se los dieron a Enki, el Príncipe de la Tierra», dándole así «el gobierno del Apsu» (lo «Profundo»). Como Señor de los Mares, Ea construyó barcos que navegaban hasta tierras lejanas, y, en especial, a lugares desde donde se traían metales preciosos y piedras semipreciosas. Los sellos cilíndricos sumerios más antiguos representan a Ea como un dios rodeado de ríos fluentes en los que, a veces, se veían peces. Los sellos relacionaban a Ea, con la Luna (indicada por su creciente), una relación quizás basada en el hecho de que la Luna provoca las mareas. No hay duda, en lo referente a esta imagen astral, de que a Ea se le dio el epíteto de NIN.IGI.KU («señor brillo-ojo»).Según los textos sumerios, entre los que se incluye una asombrosa autobiografía del mismo Ea, éste nació en los cielos y vino a la Tierra antes de que hubiera ninguna población o civilización sobre la Tierra. «Cuando me acerqué al país, estaba inundado en gran parte», afirma. Después, procede a describir la serie de acciones que emprendió para hacer habitable la tierra: llenó el río Tigris con frescas «aguas dadoras de vida»; nombró a un dios para que supervisara la construcción de canales, para hacer navegables el Tigris y el Éufrates; y descongestionó las tierras pantanosas, llenándolas de peces y haciendo un refugio para aves de todos los tipos, y haciendo crecer allí carrizos que pudieran servir como material de construcción. Centrándose después en la tierra seca, Ea decía que fue él quien «dirigió el arado y el yugo… abrió los sagrados surcos… construyó establos… levantó rediles». Después, el auto adulatorio texto (llamado por los expertos «Enki y la Ordenación del Mundo») dice que fue este dios el que trajo a la Tierra las artes de la elaboración de ladrillos, de la construcción de moradas y ciudades, de la metalurgia, entre otros.

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Presentándolo como al mayor benefactor de la Humanidad, como al dios que trajo la civilización, muchos textos lo tienen también como el principal defensor de la Humanidad en los consejos de los dioses. En los textos sumerios y acadios sobre el Diluvio, donde se deben buscar los orígenes del relato bíblico, se dice que Ea fue el dios que, desafiando la decisión de la Asamblea de Dioses, permitió escapar del desastre a un seguidor de confianza (el «Noé» mesopotámico). De hecho, los textos sumerios y acadios, que, como el Antiguo Testamento, se adhieren a la creencia de que un dios o los dioses crearon al Hombre por medio de un acto consciente y deliberado, atribuyen a Ea un papel clave en todo esto. Como científico jefe de los dioses, fue él, el que diseñó el método y el proceso por el cual debía ser creado el Hombre. Con tal afinidad con la «creación» o aparición del Hombre, no es de sorprender que fuera Ea el que guío a Adapa -el «hombre modelo» creado por la «sabiduría» de Ea- a la morada de Anu en los cielos, desafiando la determinación de los dioses de negarle la «vida eterna» a la Humanidad. ¿Se puso Ea del lado del Hombre simplemente porque tuvo que ver con su creación, o hubo algún otro motivo más subjetivo? A medida que exploramos los textos, nos encontraremos con que los constantes desafíos de Ea, tanto en temas humanos como divinos, tenían como objetivo principal el frustrar las decisiones o los planes que emanaban de Enlil. Los archivos están repletos de alusiones a los abrasadores celos que sentía Ea por su hermano Enlil. De hecho, el otro nombre de Ea  (y, quizás, el primero) era EN.KI («señor de la Tierra»), y los textos que hablan del reparto del mundo entre los tres dioses sugieren que Ea perdió el dominio de la Tierra en favor de su hermano Enlil por el simple método de echarlo a suertes. Aun con la amargura que pudo sentir Ea/Enki con aquel reparto, parece que esto no hacía más que alimentar un resentimiento mucho más profundo. La razón nos la da el mismo Enki en su autobiografía: era El, y no Enlil, el primogénito, según afirma Enki; era El, por tanto,  no Enlil, el que debía ser heredero de Anu.

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Como vemos la controversia es muy amplia, fue Enki O Enlil, el señor de la tierra.

Pero las fechas de estos relatos son muy recientes, hablamos de entre 5000 a 15000 años. Pero que pasó anteriormente, antes de que estos poemas fueran escritos por los humanos, algunas tablillas hablan de fechas muy lejanas, pero como en todo fueron escritas miles de años después que se narraran los hechos.

Hay algún documento que nos relata como una raza natural del planeta tierra, tubo que luchar y esconderse en las entrañas del mismo, esconderse a consecuencia de otra raza invasora del exterior del planeta tierra,  después de una ensangrentada lucha la especie

Nativa fue derrotada y cautivada en sus habitad en el mundo subterráneo, mientras que los invasores extraían minerales del planeta para sus necesidades,  esta especie sucumbía ante los esfuerzos realizados a causa de las características atmosféricas del planeta. Fu entonces cuando determinaron crear un hibrido, hibrido mezcla de su especie y la especie nativa del planeta.

Ese hibrido fue llamado Igigi, los Igigi trabajaron durante cientos de años, hasta que su evolución mental comenzó a razonar, fue entonces cuando comenzaron las revueltas.

Luchas encañizadas dieron comienzo, entre los Igigi y la raza invasora, una batalla en los cielos determinaría el final del conflicto, la especie invasora se fue del planeta y los Igigi tomaron el poder,  también lograron apoderarse de los territorios del interior. Durante 400000 años gobernaron en el planeta, crearon ciudades, crearon tecnología, pero comenzaron a cuestionarse a si mismos. Hartos de trabajar comenzaron a quejarse fue entonces cuando un grupo de jefes decidió autorizar que se experimentara con genética para crear unos seres para el trabajos duro.

Nació la especie A-dam (Adapa)-(humano) un esclavo para los dioses… y el Final comenzó con el principio….

adan y eva

¿QUIÉN CREÓ A LOS ANUNNAKI?

¿QUIÉN CREÓ A LOS ANUNNAKI? LA VERDAD ESTÁ EN LA FUENTE ORIGINAL

 LA VERDAD ESTÁ EN LA FUENTE ORIGINAL

En este especial de hoy revelamos claves importantes sobre los orígenes de los Dioses Sumerios Anunnaki, intentando ceñirnos lo máximos a las fuentes originales, los textos cuneiformes de las tablillas de arcilla.

Soldado de mierda

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 Hace 6 meses que no sé nada de ti. Te he escrito varias cartas, pero no recibo ninguna respuesta. Creo que no sabes ni la ciudad exacta en donde estoy y no me extraña, porque de hecho, ni yo sé donde estamos ahora con plena exactitud. Solamente veo campo, edificios destruidos, aviones pasando por encima de mi cabeza, y mucho, mucho ruido. Ya no consigo diferenciar los misiles de tanques de los de un lanza-granadas. Mis oídos y mi cabeza se están dando por vencidos en esta maldita guerra.

Puede que no quieras saber nada de mí y tires esta carta a la basura en cuanto la recibas. Quiero que me perdones por no haber sido el hombre que te mereces, pero antes de sacarte de mi cabeza por completo, tengo que decirte lo importante que fuiste para mí. Lejos de tu lado, es cuando realmente he abierto los ojos y todo avanza a cámara lenta, siendo más fácil fijarme en los pequeños detalles que antes no percibía y en los que te fallé.

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He caminado mucho en esta larga travesía. Las botas las tengo llenas barro y desde hace varios días no me las quito, porque en cualquier momento puede aparecer el enemigo, dibujado con tu rostro. Es duro caminar cientos de kilómetros y no poder quitarme tu presencia de mi cabeza. No me malinterpretes, no me gustaría que salieras de ella nunca, pero desde que salí de aquella casa a la que llamábamos hogar, me siento tan perdido que me cuesta concentrarme y disparar un buen tiro.

Cada vez estamos más cerca del objetivo, y eso hace que me entre más miedo, pues hay muchos enemigos deseando de capturarnos. Tengo una foto tuya pegada en mi casco, y siempre que descanso unos minutos me paro a mirarte y a recordar nuestras anécdotas, cómo la de la tarta sin nata, la del mosquito del viaje a Portugal, la del faro que alumbraba nuestro horizonte..

No sé si te acuerdas del día que me alisté para luchar por nuestro país, pero hay varios motivos que no supe explicarte en ese momento. Al perder de vista tus ojos, pensé que la única forma de recuperarte, era ser un héroe y quizás así podría intentar volver a tu lado, pero ahora me doy cuenta de la estupidez que hice, pues un héroe no solo es el que va la guerra y la lleva a la victoria. Sino también lo es el que consigue evitar que haya una guerra. Y contigo, no pude evitarla.

Me arrepiento de haber tenido tantos errores, pero tú para mí fuiste la mejor versión que me pudiste dar. Todo fue exactamente como una película. Me hiciste sentir como el hombre más afortunado y más amado del planeta. Esa sonrisa y esos besos eran mis motivos para levantarme cada mañana y son los motivos que tengo para regresar a tu lado, aunque hay mínimas esperanzas.

Hace mucho tiempo que no te llamo cariño, pero daría todo por volvértelo a decir, aunque siento que ya nunca más voy a volver a verte. Mañana tengo una misión casi imposible, donde debemos de conquistar un punto de control donde hay bastantes enemigos y el acceso es realmente complicado. Hemos perdido a nuestro capitán hace unos días y tenemos al mando a alguien que no sé si realmente sabe lo que está haciendo, pero es más rango y tengo que obedecer las órdenes. Lo que quiero que entiendas es que si recibes esta carta, es posible que no haya sobrevivido y por ello me gustaría que supieras que serás la última persona que pasarás por mi cabeza antes de abandonar este mundo.

Recuérdame siempre: Tu soldado de mierda.

 

What are readers saying about Irma’s Endgame

What if the human heart was not just a mechanical pump in the body, an organ with purely physiological properties? What if it were something altogether more complex and mysterious?
When renowned transplant surgeon Peter Dayton removes the heart from the victim of a road traffic accident, Lexi Parkhouse, and transplants it into the dying body of Jeffrey Kincaide, a chain of events is set in motion with devastating consequences. In the sumptuous Bel Air mansion that is home to the wealthy Kincaide family, the couple’s previous domestic harmony turns sour as Jeffrey recuperates with his new heart. Initially overcome with gratitude at the miraculous intervention that saved her husband’s life, Amelia Kincaide, becomes increasingly disturbed by what she perceives as abnormal changes in him, changes that inspire suspicion and hatred. At the same time, Lexi’s grieving widower, Randolf Parkhouse, is struggling unsuccessfully to get over the loss of the woman he loved. In an attempt find solace, he starts to explore far-fetched, quasi-spiritual notions about communion with the dead, becoming gradually convinced that he is still somehow connected to his wife, whose presence lingers on earth through the heart which now beats in the chest of Randolf.
Unaware of all this, surgeon Peter Dayton continues to operate. He is a man who, on the surface, has everything–money, prestige, a brilliant career and international reputation–but, apart from his job and his affection for his dog, Bella, he is carrying out a meaningless existence in a loveless marriage, consumed by regret for the woman he loved and lost years ago through his own bad choices. Unknown to him, that woman, Irma Mullins, is about to enter his life once more when she opens a newspaper and reads that her former lover has been arrested on charges of killing one of his patients. ‘Involuntary manslaughter…’ Shocked to the core, Irma has no doubt as to her ex-lover’s innocence, and, convinced he is the victim of a vendetta, determines to clear his name.
What starts as a classic, suspenseful whodunnit gradually turns into something far more complex and multi-layered. Author Paulette Mahurin puts her characters under the microscope, scrutinising what is going on in their ‘hearts’ in the wider sense of the term, dissecting in forensic detail the way they live, their innermost feelings and passions, how their backgrounds have shaped their personalities, the motivations behind their behaviour and, more immediately, their reactions as events unfold with a frightening inevitability, sweeping them along like a flash flood. The tempestuous rumblings in their personal stories are eerily mirrored in what is happening on a planetary scale. Global political and economic upheaval, growing social divides in Western societies, the devastation raging in war torn countries, the apparent increase in extreme weather events–all these contribute to an ominous feeling that the world is off kilter, out of balance, chaotic. We sense that things are slipping beyond our control, our belief in the rational, the scientific, the provable, is shaken, our certainties over-turned. As Irma remarks, becoming more and more stressed by the agonising drag of the legal process and the seeming impossibility of altering its course, it is ‘like trying to mold pottery with over-wet material while in handcuffs.’ The tension builds as the characters react to the growing pressure (I found myself experiencing sympathetic stomach pains), with even those most convinced of Peter’s innocence, including himself, beginning to have doubts.
By crafting such detailed portraits of her characters and their growing emotional turmoil, Mahurin anchors her story in the real, the every-day, and is thus able to give credibility to the incredible, when at last Irma’s team begin to make progress, discovering a thread which, unbelievable as it may appear, offers a chance of building a solid case in Pete’s defence: ‘a small, barely visible thread that (leads) to a Sherman tank.’
It’s impossible to do justice to all the admirable qualities of this author’s latest work in a short review. Suffice it to say that that ‘Irma’s Endgame’ is one of those books which not only keeps us captivated until the last page, but also prompts us to ask questions about our own lives, the mistakes we make, the paths we choose and their validity, and our dimly perceived apprehension of the greater truth behind Hamlet’s words: ‘There are more things in heaven and earth, Horatio, than are dreamed of in your philosophy.’

The Persecution of Mildred Dunlap

It’s always a nerve-racking time for an author when a new book is released. A few reviews are in for my new book,  Irma’s Endgame, and I’m happy to say the responses are favorable. With all my profits going to help get dogs out of kill shelters, I am especially invested in promoting my books to help achieve freedom for as many dogs as possible. Not an easy feat when two are freed and three dumped into the shelters. The demand far outweighs the resources. This is not just with dogs in kill shelters but so many others (animals and humans) in dire help of needing assistance. One simple act change change a life. And so it is with this intent, I share my blog posts, promote my books, and brave my self-consciousness. Amazon promotes books based on sales and number of reviews. I humbly and wholeheartedly ask you, my…

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We Will Wait

Trailer: AMOR ETERNO (18+) from oslo/fusion film fest on Vimeo.

Broche De Oro, Corazones, Separador, Remolinos

Time divides

Our parallel lives

Morning shares words with the night

The value of words has never been higher

There is balance in the uniting of hearts

Lessens the angst of ways parted

A divine clock keeps our appointed meetings scheduled

We revel in each moment, brief or extended

Someday the clock will stop permanently

Night and day will be within the same view

The moment will become lifelong

Until then, we will wait….for each other

We will wait

Analogías del Amor